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Cortinas de coco con dobladillo abierto

⭐⭐⭐⭐⭐ 4,9/5 (1141 Comentarios) – Comentarios & sus logros

Cortina exterior para pérgola, terraza y jardín

¡Novedad! Cortinas para exteriores de fibra de coco: un material aislante y estético cuyo tejido filtra los rayos del sol al tiempo que deja pasar sutilmente la luz. Diseñadas, ecológicas y atemporales, estas cortinas ofrecen una resistencia al viento muy baja gracias a su tejido flexible y aireado. Un parasol exterior ideal.
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Características principales:

  • Sombra natural
  • Dobladillo abierto arriba y abajo
  • Acabado suave
  • Fácil de instalar
  • Se puede abrir
  • 2 tamaños
  • Hecho a medida

Cortina exterior de coco con dobladillo abierto: Un panel tenso, no una cortina corrediza

La elección perfecta cuando la cortina se mantiene en su lugar

No todas las cortinas exteriores están diseñadas para abrirse y cerrarse diez veces al día. El modelo con dobladillo abierto está diseñado para mantenerse tenso: se puede instalar en el lateral de una pérgola expuesta al sol bajo de la tarde, en la parte trasera de un cenador, entre dos postes para cerrar una esquina de un patio o como una ligera división entre un comedor y un pasillo. No está diseñada para deslizarse sobre su barra; esto es lo que le da su caída uniforme, sin arrugas ni volumen. Se abre lateralmente levantando el panel hacia un lado y sujetándolo con un cordón o lazo. Si, por otro lado, busca una cortina para uso diario, considere las cortinas correderas de coco con presillas o las cortinas correderas con ojales, diseñadas para un uso frecuente.

Dobladillos de 60 mm: ¿qué diferencia supone colgarla?

La cortina tiene un dobladillo en cada uno de sus dos anchos, superior e inferior, con un diámetro interior de 60 mm. En la práctica, la cortina se desliza sobre su soporte como un calcetín: barra, varilla metálica, listón de madera, tubo o cable de acero; cualquier cosa que quepa dentro de los 60 mm servirá, dejando un poco de holgura para que las fibras no se tensen. El orden de los pasos es importante: primero, pase la varilla por el dobladillo y luego fije los extremos a los soportes; nunca al revés. Para un ancho de 2 metros, es mejor evitar varillas muy delgadas, ya que crearían una comba visible en el centro. Un detalle que a menudo se pasa por alto: el dobladillo inferior no es decorativo. Insertar una segunda varilla transforma el panel en una cortina tensa que ya no se mueve con la más mínima brisa; este detalle marca la diferencia entre una cortina que dura toda la temporada y una que se mueve contra el poste.

900 g/m²: Filtra la luz en lugar de bloquearla. Con un peso de 900 gramos por metro cuadrado en seco y un grosor de un centímetro, este tejido es intencionalmente más ligero que las cortinas opacas. Intercepta la luz solar directa, reduce el deslumbramiento y disminuye la temperatura percibida detrás de ella, al tiempo que permite que se filtre una luz suave y difusa: no se encontrará en completa oscuridad bajo la pérgola al final del día. La malla sigue siendo transpirable, permitiendo el paso del aire, y la resistencia al viento es muy baja para un panel de esta altura, un punto crucial para una pérgola donde la cortina se coloca directamente contra la fachada. Si su prioridad es bloquear las vistas en lugar de atenuar la luz solar, debería considerar las pantallas opacas de esta categoría; la cortina con dobladillo, por otro lado, se centra en crear un ambiente acogedor y brindar confort térmico.

Tamaños, durabilidad y protección contra el invierno

Tres tamaños cubren las configuraciones más comunes: 1,5 x 2,2 m, 1,5 x 2,8 m y 2 x 2,5 m. Tenga en cuenta que la altura útil se reduce ligeramente una vez que las barras se insertan en los bordes con dobladillo; algo a considerar al medir el espacio libre bajo las vigas. Además, anticipe cómo reaccionan las fibras a la humedad: el tejido se afloja con la lluvia, el peso se duplica y luego la tensión se recupera al secarse. Por lo tanto, una barra y soportes diseñados para condiciones secas estarán sometidos a mayor tensión con cada aguacero. El resto del mantenimiento es mínimo: basta con lavarlas ocasionalmente con jabón suave; la fibra es imputrescible y adquiere gradualmente un tono gris plateado sin perder su eficacia. Al final de la temporada, se retira el panel de sus barras, se dobla o enrolla y se guarda en un lugar seco y bien ventilado, protegido de roedores; así se garantiza su uso durante varias temporadas más. Los demás modelos de la gama se agrupan en la categoría de cortinas de coco.

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